Yo soy un hombre
que come su arroz
ante la flor de asagao.
otra traducción
Ante
la gloria de la mañana
yo
como arroz
¡hombre!.
Lo
que me evoca.
La
limitación del hombre, un
ser sujeto al hambre, a lo material, a la rutina. Come arroz,
alimento básico, sin lujo, gesto que lo ancla a su condición
terrenal y finita. Además, la flor de asagao, al durar apenas unas
horas, le recuerda su propia caducidad.
La infinitud del aquí y ahora sin embargo, al comer ante la flor, el instante se abre. La palabra "ante" (o "frente a") implica una presencia plena, una atención sin fisuras. Ese ahora, el momento en que la flor está abierta y el hombre come, concentra la eternidad. No se come después ni antes de contemplar, se come contemplando. Lo cotidiano y lo sagrado coexisten en un mismo presente absoluto.

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